martes, 2 de mayo de 2017

PACHAMAMA


PACHAMAMA

Admiro ese poder ante la adversidad, admiro como trepas paredes, sepultas edificios, botas banquetas y tienes la paciencia necesaria para destruir poco a poco, pues sabes que nada puede ser eterno. Lo artificial, aunque haga su esfuerzo nunca te va a igualar, ni siquiera crea con tus mismas intenciones, eres pasado, eres presente y eres futuro, un futuro que difícilmente logro imaginar. A pesar de todo sé que algo tramas, que algo preparas.
Sí, cada vez nos alejamos más de ti, buscamos el concreto, el asfalto, un techo para que no nos de tu lluvia; tus seres no entran a nuestro hogar y si entran les va mal. Imposible convivir rodeados de ti, acostumbrados al CO2, a la luz artificial, a la alimentación masiva, al exceso de empaques, a pantallas que nos muestren el mundo, cuando el mundo está allá fuera, esperando con paciencia nuestra reacción.
Admiro el tiempo que nos prestas para reflexionar, te admiro porque tú no atacas por la espalda, tantas veces entre la basura te he visto, invadida de carreteras, arterias de contaminación que van de un lugar a otro, pues lo importante es moverse, cuando eres tú la que lo mueve todo. Tantas veces tomamos sin pedir y cuando te pedimos nada te damos a cambio. Esas luces de la ciudad no te dejan ser la noche, bella, tranquila, razón de existencia para otras especies, olvidamos que eres para todos y de todos.
Cuando tu tierra no produzca, cuando tu lluvia deje de ser limpia, cuando tu sol en exceso nos tosté la piel, cuando tu agua no sea más que un fluido negro, cuando tus cerros se deslaven, cuando no haya más que comer que los transgénicos, cuando usemos máscaras antigás, quizá nos acordemos de ti y entonces pretendamos volver.
¿Cómo podemos vivir ignorando lo que pasa? ¿Cómo podemos estar tan conformes esperando el momento de la colisión? Admiro como eres capaz de contestar mis preguntas en una tarde nublada o en cada amanecer rojizo, en una noche estrellada con la música de grillos. ¿Pero por qué nos resistimos a ello? ¿Por qué es preferible el estruendo de fábricas, las sirenas, las alarmas, el rugido de motores? El hombre adaptado quizá pueda contestarte porque yo no hallo la forma, yo tan sólo entre monólogos me pregunto si estoy contigo o contra ti.
Da miedo pensar que un día te enojes y acabes con todo, aunque sé que motivos te sobran, si comparamos nuestras escalas de vida, tan solo llevamos un minuto a tu lado y esos sesenta segundos han bastado para mancharte. Admiro tu calma, como tú no adelantas el tiempo, ni te riges por un reloj, te basta la luz del sol. En constante cambio, sólo tú eres el ejemplo con tus mares, tus ríos, tus lagunas, tus polos, tus selvas y praderas; tratamos de imitarte pero no nos sale.
Llego el tiempo de quitarnos los zapatos y pisarte como antes, olvidarnos de aparatos, recolectar tus frutos, respetar tus animales, ser una sola especie.







No hay comentarios.:

Publicar un comentario