PACHAMAMA
Admiro
ese poder ante la adversidad, admiro como trepas paredes, sepultas edificios,
botas banquetas y tienes la paciencia necesaria para destruir poco a poco, pues
sabes que nada puede ser eterno. Lo artificial, aunque haga su esfuerzo nunca te
va a igualar, ni siquiera crea con tus mismas intenciones, eres pasado, eres
presente y eres futuro, un futuro que difícilmente logro imaginar. A pesar de
todo sé que algo tramas, que algo preparas.
Sí,
cada vez nos alejamos más de ti, buscamos el concreto, el asfalto, un techo
para que no nos de tu lluvia; tus seres no entran a nuestro hogar y si entran
les va mal. Imposible convivir rodeados de ti, acostumbrados al CO2, a la
luz artificial, a la alimentación masiva, al exceso de empaques, a pantallas que
nos muestren el mundo, cuando el mundo está allá fuera, esperando con paciencia
nuestra reacción.
Admiro
el tiempo que nos prestas para reflexionar, te admiro porque tú no atacas por
la espalda, tantas veces entre la basura te he visto, invadida de carreteras,
arterias de contaminación que van de un lugar a otro, pues lo importante es
moverse, cuando eres tú la que lo mueve todo. Tantas veces tomamos sin pedir y
cuando te pedimos nada te damos a cambio. Esas luces de la ciudad no te dejan
ser la noche, bella, tranquila, razón de existencia para otras especies,
olvidamos que eres para todos y de todos.
Cuando
tu tierra no produzca, cuando tu lluvia deje de ser limpia, cuando tu sol en
exceso nos tosté la piel, cuando tu agua no sea más que un fluido negro, cuando
tus cerros se deslaven, cuando no haya más que comer que los transgénicos,
cuando usemos máscaras antigás, quizá nos acordemos de ti y entonces pretendamos
volver.
¿Cómo
podemos vivir ignorando lo que pasa? ¿Cómo podemos estar tan conformes esperando
el momento de la colisión? Admiro como eres capaz de contestar mis preguntas en
una tarde nublada o en cada amanecer rojizo, en una noche estrellada con la
música de grillos. ¿Pero por qué nos resistimos a ello? ¿Por qué es preferible
el estruendo de fábricas, las sirenas, las alarmas, el rugido de motores? El
hombre adaptado quizá pueda contestarte porque yo no hallo la forma, yo tan
sólo entre monólogos me pregunto si estoy contigo o contra ti.
Da
miedo pensar que un día te enojes y acabes con todo, aunque sé que motivos te
sobran, si comparamos nuestras escalas de vida, tan solo llevamos un minuto a
tu lado y esos sesenta segundos han bastado para mancharte. Admiro tu calma,
como tú no adelantas el tiempo, ni te riges por un reloj, te basta la luz del
sol. En constante cambio, sólo tú eres el ejemplo con tus mares, tus ríos, tus
lagunas, tus polos, tus selvas y praderas; tratamos de imitarte pero no nos
sale.
Llego el tiempo de
quitarnos los zapatos y pisarte como antes, olvidarnos de aparatos, recolectar
tus frutos, respetar tus animales, ser una sola especie.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario