La durabilidad natural del
bambú es de uno a tres años, empleado en la construcción en contacto con el
suelo, y de cuatro a siete años, si se utiliza en las partes interiores
(Lantican et al. 1987). La vida útil del bambú aumenta con los
tratamientos de preservación. Así, según (Tewari 1981) el bambú tratado puede
durar como mínimo 15 años (hasta 20), aún en condiciones extremas, o hasta
30-50 años sin estar en contacto con la humedad (Carmiol 1998).
Corte
y selección de Bambú
Un aspecto importante a considerar
en la implementación del bambú como material para construcción es su correcta
selección, la cual debe ser observando muy bien el desarrollo de la planta, cortarlos
desde los primeros nudos y cerca del mismo de tal forma que no generemos un
vaso donde se almacene agua y pueda perjudicar su retoño.
Preservación del bambú
Los bambúes varían de especie
a especie en la susceptibilidad de los culmos a insectos xilófagos y hongos.
Existe además cierta correlación entre el ataque y el contenido de almidón y de
humedad (McClure 1956). En consecuencia, la durabilidad depende de la especie
de bambú, del tiempo de cosecha y del turno técnico empleado, es decir, la edad
de corta.
En muchas ocasiones se utiliza
el bambú sin tratamiento de preservación por desconocimiento de las
posibilidades y ventajas y también por la ausencia de mercado para bambú
preservado (Liese 1985). Es necesario por ende, después de haber seleccionado
las especies de interés comercial preferentemente con buena resistencia al
ataque de insectos y patógenos, determinar los preservantes y la técnica de
tratamiento según las posibilidades existentes.
Se han hecho recomendaciones en cuanto a dejar reposar el bambú de 20 días en adelante en el mismo
sitio donde se cortó, a esto se le llama “curado”, técnica muy eficiente para
que el bambú se seque de manera uniforme y no se “chupe” (efecto que observamos
en bambú movido del sitio inmediatamente después de su corte, el cual deja al
bambú muy débil).
Una vez dejado pasar el tiempo
necesario para que el bambú este curado se procede a su inmunización, proceso
que consiste en sustituir las sales naturales contenidas en el bambú por sales
minerales, como el bórax y el ácido bórico, incluso se puede utilizar la sal
gruesa.
Métodos
más comunes de preservación:
Ahumado o calentamiento en
hornos: Los culmos son almacenados encima de chimeneas, el humo
ennegrece los culmos y por el calor se extrae el almidón y otras sustancias. En
Japón se colocan los culmos en cámaras a 120 –150 ºC por 20 minutos, porque se
considera efectivo para la protección contra insectos xilófagos (Liese 1985).
Inmersión en agua corriente: Los
culmos son echados a ríos poco turbulentos por varias semanas, y lastrados con
piedras para sumergirlos. Por medio de este proceso el almidón y los azúcares
son disueltos, y se mejora la absorción de preservantes por difusión y presión
(Liese 1985).
Inmersión en tanques: Es
un método económico y simple en el cual se utiliza un preservante soluble en
agua. El preservante penetra en el lapso de varios días, por los extremos de
los culmos y en menor proporción por los nudos (Liese 1985).
Metabolismo y transpiración
después del corte: Se corta el bambú, se deja con ramas y follaje
en forma vertical y la savia (almidón y otros componentes) es liberada del
extremo cortado. A continuación, se coloca en la misma posición dentro de un
recipiente con preservante por dos a cinco días, que es absorbido con ayuda de
la transpiración de las hojas (Hidalgo 1974, Stultz 1981).
Método "Boucherie": Con
este método (Figura a) es preferible utilizar culmos recién cosechados con
ramas y follaje. Se conecta la base cortada del bambú con una llave, que sale de
un recipiente. Con preservante ubicado a una altura superior, y se coloca un
recipiente al final del culmo para colectar el preservante. La sustancia, que
penetra por efecto de la gravedad y también por la transpiración de las hojas,
debe dejarse difundir por espacio de dos a cinco días (a). El método de "Boucherie"
mejorado es con una bomba de aire (compresor) conectada al recipiente con
preservante, con el cual se reduce el tiempo a unas tres a ocho horas (b)
(Hidalgo 1974 Stultz 1981, Liese 1985).
Método de ¨Boucherie¨(a)
simple, (b) con bomba de aire (Stultz 1981).
Después del tratamiento, los
bambúes se deben secar al aire por espacio de varios días, hasta que el
contenido de humedad descienda a 10-15% (Stultz 1981). Otros métodos de menor importancia
son el calentamiento sobre llama, la ebullición en agua. Utilizando preservantes,
la aplicación de borax: ácido bórico (1:1) con brocha o atomizador. Además, se
pueden aplicar preservantes contra el fuego (Hidalgo 1974, Liese 1985).
A continuación presentamos un vídeo de como hemos llevado a cabo el método de tratamiento por inmersión.
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